Comprender el comportamiento agresivo en los perros

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La palabra “agresión” significa ’intención de hacer daño’. La palabra “agresión”, sin embargo, puede hacer referencia a distintos comportamientos, como ladrad, gruñir, rugir, morder y atacar. Las amenazas de agresión son una manera que tienen los perros de comunicarse y, por lo general, son una forma de evitar las agresiones directas. Sin embargo, una amenaza (gruñir o ladrar) puede intensificarse y pasar a ser una agresión (morder) en cualquier caso.

Existen muchos motivos diferentes para las agresiones. Como son tan complejas, y dado que las consecuencias potenciales son muy graves, recomendamos que reciba ayuda profesional de un especialista en comportamiento animal si su perro manifiesta este tipo de conducta. Las consultas por teléfono, incluida nuestra línea de ayuda con problemas de comportamiento, puede asesorarlo para que resuelva comportamientos agresivos (consulte nuestro folleto: “Cuando la línea de ayuda con problemas de comportamiento no puede ayudar”).

Tipos de agresión

Agresión motivada por miedo: Las agresiones motivadas por miedo son una reacción defensiva que se da cuando un perro siente peligro. Recuerde que la percepción que tenga el perro de lo que sucede, y no la intención que usted tenga, determinará la respuesta del animal. Por ejemplo, usted puede levantar el brazo para arrojar un balón, pero, si su perro percibe que esto es una amenaza, puede demostrar comportamientos agresivos para protegerse de ser golpeado.

Agresión posesiva: La agresión posesiva implica la defensa de recursos valiosos. La agresión maternal es un tipo específico de agresión mediante la cual las perras defienden a sus crías. La protección de los recursos es otro tipo de agresión posesiva mediante la cual los perros defienden su alimento, sus juguetes u otros objetos valiosos, ¡como pañuelos robados de la basura!

Agresión social: Los animales que viven en grupos, como los perros, establecen relaciones donde los individuos interactúan y viven juntos. Los roles que desempeñan los individuos dentro de la relación pueden cambiar con cada día o situación nueva y pueden ser afectados por la presencia de varios recursos, como alimento, juguetes y la atención recibida de parte de las personas. La agresión social también puede ocurrir cuando hay falta de comunicación dentro de la relación. La agresión social puede ser compleja y no se resuelve de la mejor manera con fuerza física. Practicar ‘nada en la vida es gratis’ (consulte el folleto para ver esta técnica) es una buena manera de establecer una relación sólida y estable con sus perros y de reducir la inestabilidad del hogar.

Agresión por frustración: Algunos perros, si los amarra cuando están alterados, entusiasmados o temerosos, pueden ser agresivos hacia la persona que los amarra o hacia alguna persona o animal que pase por allí. Por ejemplo, si se controla al perro agarrándolo del collar, puede darse vuelta y morder la mano que sostiene el collar. El perro también puede mostrarse agresivo hacia una persona que camine hacia él cuando se encuentre en una jaula, una casilla o un automóvil, o cuando tenga puesta la correa. La agresión redirigida es un tipo de agresión por frustración. Si un animal o una persona provocan una respuesta agresiva en el perro, puede redirigir esta agresión hacia alguien que se encuentre cerca.

Los dueños, por ejemplo, suelen sufrir mordeduras al tratar de intervenir en una pelea entre dos perros de la familia. Otro caso similar se da cuando dos perros de la familia se alteran mientras pasa una persona u otro perro por el jardín. Los dos perros, confinados detrás de la verja, se atacan entre sí porque la verja les impidió alcanzar al intruso.

Agresión provocada por dolor: Un perro amistoso y sociable también puede morder o gruñir si se lo toca cuando padece dolor. Aunque usted le esté dando una recompensa o intente ayudarlo, si él percibe que su contacto puede llegar a dolerle, morderá o gruñirá para que usted se aleje. En caso de trabajar con un perro que sufre dolor, es una buena idea colocarle un bozal. Algunas herramientas de entrenamiento que producen dolor, como los collares con pinchos, pueden provocar una agresión suscitada por el dolor en el perro. No recomendamos el uso de herramientas que causen dolor o miedo.

La depredación suele considerarse un tipo singular de comportamiento agresivo, porque se ve motivada por la intención de obtener alimento y no para causar daño ni intimidar. Algunas razas demuestran este comportamiento con mucha frecuencia, en función de las características de la raza.

Variación individual.

Cada perro presenta distintas probabilidades de demostrar un comportamiento agresivo en cualquier situación. Algunos perros tienden a responder de forma agresiva ante un estímulo muy sutil. Otros, en cambio, pueden estar sujetos a todo tipo de estímulos y hechos amenazantes, y nunca intentan morder. La diferencia en este umbral en el cual el perro demuestra comportamientos agresivos depende de factores ambientales y genéticos. Si el umbral es bajo, será más probable que el perro muerda. Al elevar el umbral, el perro tendrá menos probabilidades de responder de forma agresiva. Este umbral puede elevarse mediante técnicas de modificación del comportamiento. La facilidad para cambiar el umbral dependerá del sexo, la edad, la raza y el temperamento general del perro, y de si se utilizan y se implementan técnicas adecuadas de modificación del comportamiento de manera correcta. Trabajar con perros agresivos puede ser peligroso. La tarea debe estar a cargo de un profesional de comportamiento animal —o bajo su supervisión—, ya que es fundamental entender la teoría del aprendizaje y el comportamiento de los animales.

Qué puede hacer

Qué no debe hacer