Comprender la agresión de los gatos hacia las personas

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A los dueños a veces les resulta difícil comprender por qué su gato, que parece contento y amistoso en un momento, puede morder y rasguñar de repente un instante después. Los comportamientos agresivos son parte de los patrones de comportamiento normales de la mayor parte de las especies animales. Las mordidas de gatos rara vez se informan, pero pueden ocurrir con mayor frecuencia que las de perros. Los gatos agresivos pueden ser peligrosos, y tratar de resolver un problema de agresión felina, a menudo, exige la asistencia de un profesional que tenga conocimientos sobre el comportamiento de los gatos.

Tipos de agresión

Agresión durante el juego

Los comportamientos agresivos motivados por el juego se observan comúnmente en gatos activos de menos de dos años que viven en casas en las que no hay otros gatos. El juego en los gatos incorpora una variedad de comportamientos, como el exploratorio, el investigativo y el depredador. El juego brinda a los gatos jóvenes oportunidades para practicar habilidades que, normalmente, necesitarían para la supervivencia. Por ejemplo, los cachorros exploran nuevas áreas e investigan todo lo que se mueve. Pueden golpear objetos que para ellos se parecen a una presa, morderlos o abalanzarse sobre ellos.

Los comportamientos agresivos pueden identificarse como juego según el tipo de situaciones en las que ocurren, las posturas corporales de los gatos y los tipos de comportamientos exhibidos. La agresión durante el juego suele derivar en rasguños y mordidas inhibidas que no lastiman la piel. Los ataques durante el juego a menudo suceden cuando un dueño desprevenido baja por las escaleras, sale de la bañera, sale por una esquina, o incluso cuando se mueve por debajo de las sábanas mientras duerme. Las posturas corporales que se observan en la agresión durante el juego se parecen a las que adoptaría un gato cuando busca o caza una presa. El gato puede quedarse agazapado e inmóvil antes de abalanzarse, retorcer la cola, echar las orejas hacia atrás y hacia delante, o rodear las manos de la persona con las patas delanteras mientras las muerde. Todos estos son comportamientos felinos habituales, ya sea que se observen durante el juego o como parte de una secuencia depredatoria real.

El gato o su dueño pueden comenzar el juego que involucra agresión. Los dueños también pueden haber contribuido a este problema sin saberlo si alentaron a sus gatos jóvenes a morderles las manos o los pies, o intentar atraparlos durante el juego.

Para obtener más información sobre el juego brusco de su gato, consulte nuestro folleto “Cómo controlar el juego brusco de su gato joven”.

Agresión para detener caricias

Es frecuente que los gatos muerdan mientras los acarician. Uno de los motivos de esta reacción puede ser el exceso de caricias, y la mordida es la señal del gato de que ya ha recibido suficientes. Los gatos varían en relación con cuánto toleran que los acaricien o los alcen. Si bien los dueños suelen decir que los gatos los muerden “de la nada” o sin advertencia, por lo general, dan varias señales antes de morder. Los dueños deben conocer las posturas corporales de sus gatos y cesar las caricias o cualquier otro tipo de interacción antes de que el gato muerda.

Las señales que los dueños deben tener en cuenta son las siguientes:

Cuando observe alguna de estas señales, es momento de dejar de acariciar al gato y permitirle sentarse tranquilo en su regazo, o seguir su camino, lo que prefiera. Si de todos modos su gato sigue buscando atención, aléjese de él. No castigue a su gato, ya que cualquier tipo de castigo físico casi siempre empeora el problema. Si lo hace, es más probable que su gato muerda, ya sea porque tiene miedo o porque las caricias se vuelven aún más desagradables si están asociadas con el castigo.

Si desea tratar de prolongar el tiempo durante el cual su gato tolera las caricias, utilice un alimento de premio. Cuando su gato comience a exhibir alguno de los comportamientos descritos anteriormente (o incluso antes de que lo haga), ofrézcale una golosina, como un pedacito de atún o pollo hervido. Al mismo tiempo, disminuya la intensidad de las caricias. Continúe acariciando levemente a su mascota durante un momento breve mientras le ofrece golosinas. Cada vez que trabaje con su gato, trate de acariciarlo por períodos un poco más largos usando el alimento. Así, las caricias estarán asociadas con cosas más agradables que pueden ayudar a su gato a disfrutar de ellas por más tiempo. Asegúrese de detener las caricias antes de que exhiba cualquier agresión, no como resultado de la agresión; de lo contrario, podría reforzar la agresión sin darse cuenta.

Agresión defensiva/temerosa

Se produce cuando un gato trata de protegerse de un ataque del que cree que no puede escapar. Esto puede suceder en respuesta al castigo o a la amenaza de castigo por parte de una persona, un ataque o intento de ataque de otro gato, o en cualquier momento en que tenga miedo o se sienta amenazado. Las posturas defensivas incluyen agazaparse con las patas retraídas debajo del cuerpo, echar las orejas hacia atrás, meter la cola y, posiblemente, rodar ligeramente hacia un costado. Continuar acercándose a un gato que se encuentra en esta postura, probablemente, precipitará el ataque. Para obtener más información sobre los comportamientos temerosos en gatos, consulte nuestro folleto “El gato temeroso”.

Agresión redirigida

Esto sucede cuando el gato es inducido a una respuesta agresiva por un animal o una persona, pero redirige esta agresión a otra persona o animal. Por ejemplo, si dos gatos de la familia se pelean, es posible que el gato perdedor, aún excitado, ataque al niño de la familia.

Agresión territorial

Esta no suele estar dirigida a las personas. Por lo general, los gatos solo sienten la necesidad de defender su territorio de otros gatos.

Qué puede hacer

Qué no debe hacer