El lazo de entrenamiento

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Un lazo de entrenamiento es una herramienta de control temporaria que puede usarse para evitar problemas de comportamiento o ayudar a resolver un problema actual. La idea es atar a su perro en los lugares en los que pasa tiempo la familia, como la cocina, la sala de estar o una habitación, para que pueda estar con ustedes sin tener que ser el centro de atención, y sin poder escaparse y meterse en problemas. El lazo entrenamiento solo debe usarse cuando usted está cerca; nunca debe dejar un perro atado cuando usted no está en la casa.

Primeros pasos

El lazo debe tener un largo de 2 o 3 pies y estar hecho preferentemente de cable de alambre revestido en plástico con un broche en cada extremo. El revestimiento plástico protege los muebles, y el alambre evita que el perro mastique la correa. Puede usarse una cuerda o correa, pero debe estar impregnada con un gusto aversivo (consulte nuestro folleto “Estímulos aversivos para perros”) para evitar que el perro la mastique.

Sujete el lazo a un mueble pesado o a un perno de anillo bien atornillado a la pared. Sujete el otro extremo al collar de su perro. Nunca deben usarse correas de ahorque, collares con pinchos o cabestros con la técnica del lazo.

Haga un lazo lo suficientemente corto para que el perro no quede enredado en él, y haga que el sitio en el que lo coloca sea un lugar feliz: ponga una alfombra o manta, y un juguete para masticar. No use pelotas que puedan rodar y quedar fuera del alcance.

Acostumbrar a su perro al entrenamiento con lazo

Comience atando al perro algunas veces por día durante un lapso de entre cinco y diez minutos. Ofrézcale una recompensa apenas llegue al lugar del lazo, y luego, un premio especial, como un juguete Kong relleno con bocadillos (consulte nuestro folleto “Juguetes para perros y cómo utilizarlos”), mientras usted se pone cómodo en un lugar cercano para mirar la TV, leer, etcétera.

Prolongue el lapso en que el perro está atado, pero también varíe el tiempo, y combine sesiones cortas con otras largas.

Si el perro ladra o llora mientras está atado, váyase de la habitación hasta que se calme. Luego, vuelva y premie su buen comportamiento. La idea es ignorar el comportamiento inaceptable y premiar el comportamiento calmado con felicitaciones serenas o un premio pequeño y suave.

Uso del entrenamiento con lazo para problemas del comportamiento y prevención de problemas

Reglas para usar el lazo de entrenamiento