Exceso de estimulación en los gatos

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A veces, los dueños de gatos tienen dificultad para entender por qué sus mascotas, que parecen tan amigables y contentas en un momento, pueden de repente morderlos y arañarlos. Si bien el exceso de estimulación no es agresión, la reacción puede parecer agresiva. Los dueños de gatos, sin embargo, pueden sentir un cierto alivio al saber que este comportamiento es normal y es a la vez fácil de manejar y de prevenir.

Exceso de estimulación

No es raro que los gatos muerdan repentinamente cuando los están acariciando. Una de las razones de esta reacción puede ser el exceso de caricias. Sin embargo, también puede tratarse de estrés o de una acumulación de frustración. El estrés o la frustración se crean a partir de la falta de interacción o de la sobreexposición a un estímulo que es inalcanzable, como un pájaro en la ventana.

Todos los gatos tienen la capacidad de estimularse en exceso, pero su reacción varía según el nivel de frustración y el tiempo que toleran ser acariciados o abrazados. Algunos gatos solo reaccionan retorciendo la cola y esto nunca escala, mientras que otros llegan a morder. Sin embargo, todas las reacciones, especialmente una mordida, son señales de que el gato ha tenido suficientes caricias. Los dueños deben tomar conciencia de las posturas corporales de sus gatos y dejar de acariciar o parar cualquier otro tipo de interacción antes de ser mordidos.

Estas son algunas señales que los dueños deben advertir:

Qué hacer

Cuando observe alguna de estas señales, es hora de dejar de acariciar al gato de inmediato y permitirle sentarse tranquilo en su regazo o seguir su camino, lo que prefiera. Si su gato sigue demandando atención, aléjese de él.

Si desea prolongar la cantidad de tiempo que su gato tolera caricias, utilice alimentos como recompensa. Cuando su gato comience a mostrar cualquiera de los comportamientos descritos anteriormente (o incluso antes), ofrézcale algo, como un trocito de atún o pollo hervido. Al mismo tiempo, disminuya la intensidad de sus caricias. Siga acariciando suavemente a su gato un corto período mientras lo recompensa. Cada vez que trabaje con su gato, trate de acariciarlo durante períodos ligeramente más largos, usando la comida como recompensa. Así, las caricias estarán asociadas con cosas más agradables y puede ayudarlo a disfrutarlas por períodos más largos. Asegúrese de dejar de acariciarlo antes de que muestre cualquier agresión, no después, de lo contrario, podría reforzar la agresión sin darse cuenta.

Varias sesiones de juego interactivas a diario también pueden ayudar a reducir o eliminar estos comportamientos, al aliviar el estrés y cualquier frustración acumulada.

Simular la cacería

Cree sesiones de juego para imitar el comportamiento de caza natural del gato. Recuerde que los gatos son cazadores naturales, y originalmente fueron domesticados para sacar de nuestros hogares y graneros a los roedores y a otros alimañas. Elija un juguete de caña de pescar: los que imitan un sonido similar al aleteo de los pájaros, resultan irresistibles para la mayoría de los gatos. Eleve el juguete por la habitación, atrayendo la atención de su gato. O bien, simule la actividad de un ratón, deslizando el extremo del juguete por el suelo con movimientos rápidos y espasmódicos. Deje que el gato ataque y atrape al juguete, y lo sacuda. Luego vuelva a empezar. Termine la sesión de juego permitiendo que el gato capture el juguete.

Después de la sesión de juego

Las sesiones deben ser lo suficientemente largas como para que el gato se canse, entre 15 y 20 minutos según la edad y el nivel de actividad del animal. Unos cinco minutos después del final de la sesión, dé a su gato un bocado con mucha proteína, como comida enlatada para gatos, atún o carne para emparedados. Esto imita lo que sucedería al final de una cacería de verdad: el gato se comería a su presa. No se sorprenda si su gato toma una larga siesta después de esta sesión de juego.

Qué no hacer

Por lo general, cualquier tipo de castigo físico empeora el problema: hace que el gato tenga más probabilidades de morder, ya sea por miedo o porque las caricias se vuelven más desagradables si están asociadas con el castigo.

Si juega con un gato con exceso de estímulos, evite el uso de luces láser. Las luces láser son fáciles de usar y normalmente hacen que el gato corra, lo cual es un buen ejercicio, pero es importante que un gato disfrute la satisfacción de atrapar el juguete (o presa), y no puede hacerlo con una luz láser. En consecuencia, las luces láser pueden crear más frustración, por lo cual no se recomiendan para los gatos con exceso de estimulación.