Hábitos alimentarios inusuales en perros

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Definiciones

Los perros a veces comen calcetines, piedras y otros objetos, lo que puede provocar diversos problemas tanto para usted como para su mascota. No solo pueden dañarse o destruirse sus posesiones, sino que esos objetos pueden causar bloqueos mortales en los intestinos del animal. Comer artículos que no son alimentos se llama “pica”. Hay un tipo específico de esta inclinación en la que se comen excrementos (los propios o los de otro animal), y si bien no es necesariamente peligroso para el animal, es probable que para usted resulte inaceptable. A la práctica de comer heces se la llama “coprofagia”.

Se desconocen las causas de estos dos trastornos. Varios expertos han propuesto diversas ideas, pero ninguna se ha demostrado que fuera correcta o incorrecta. A veces, tales comportamientos pueden tener el fin de obtener atención. Si involucrarse en uno de ellos produce un tipo de interacción social entre el animal y su dueño (incluso un regaño verbal), el perro la puede reforzar y podrá hacerlo con más frecuencia. Estos comportamientos pueden ser intentos de obtener un nutriente necesario que le falta a la dieta, aunque no hay estudios nutricionales que hayan corroborado esta idea. El origen de esto puede ser la frustración o la ansiedad. También es posible que los comportamientos comiencen como un juego mientras el animal investiga y mordisquea objetos, y luego empiece a ingerirlos.

Se ha sugerido que la coprofagia proviene del comportamiento parental normal de ingerir los excrementos de las crías pequeñas. Algunos expertos creen que la coprofagia se presenta con más frecuencia en animales que viven en entornos relativamente áridos, están confinados con frecuencia a pequeñas áreas o reciben atención limitada de sus dueños. La coprofagia es bastante común en los perros, y se ve con más frecuencia en aquellos que tienden a tener una gran motivación por la comida. También es posible que aprendan este comportamiento de otros perros.

Como la pica y la coprofagia son comportamientos que no se comprenden bien, detenerlos puede requerir asistencia de un profesional experto en comportamiento animal que trabaje en forma individual con el dueño y su mascota. Se pueden necesitar varias técnicas especializadas de modificación de comportamiento para resolver estos problemas (consulte nuestro folleto “Cuando la línea de ayuda con problemas de comportamiento no puede ayudar”).

Coprofagia

Soluciones sugeridas

Como se desconoce la causa de la coprofagia, no hay técnicas ni soluciones que sean exitosas en forma sistemática. Las siguientes técnicas pueden o no ser eficaces para resolver el problema.

  • Trate el alimento de su perro con algo que haga que sus heces tengan un sabor aversivo. Existe un producto comercial llamado “4-BID”, disponible a través de su veterinario, también puede lograr los mismos resultados con el aditivo químico para alimentos MSG. Según informes de dueños, ambos productos parecen funcionar en algunos casos, pero no siempre. Antes de usar cualquiera de esos elementos, consulte con su veterinario.
  • Trate las heces directamente con un sabor aversivo: puede rociarlas con pimienta de Cayena o un producto comercial como Bitter Apple. Para que este método sea eficaz, debe tratarse cada excremento al que su mascota tenga acceso a fin de que aprenda que comerlos tiene consecuencias desagradables. De lo contrario, puede discriminar por el olor y olfatear qué heces han recibido tratamiento y cuáles no.
  • Cada vez que su perro salga, debe llevarlo con correa. Si lo ve a punto de ingerir heces, interrúmpalo con una “lata de movimiento” (solo para mascotas que no les temen a los ruidos fuertes) y luego dele un juguete a cambio. Felicítelo por interesarse en el juguete.
  • La solución más simple puede ser limpiar el jardín a diario y minimizar así la oportunidad de que pueda comer los desechos.
  • Para impedir que un perro coma las heces de un gato de su caja de arena, instale una puerta para bebés delante del área donde está ubicada. El gato no debería tener problemas para saltar la valla, mientras que la mayoría de los perros no intentará hacerlo. También podría colocar la caja en un armario o una habitación en los que la puerta pueda mantenerse apenas abierta con un tope de ambos lados: su gato podrá acceder a ella, pero su perro no. Cualquier tipo de “trampa cazabobos” para impedir que un perro coma excrementos de gato de su caja de arena debe implementarse con precaución, ya que, si atemoriza a uno, es probable que atemorice al otro también.

Riesgos para la salud

En el clima seco de Colorado, los parásitos no son un problema tan importante como en otras partes del país. Si su perro no tiene parásitos y come solo sus propias heces, no puede infectarse al hacerlo. Pero si come los excrementos de otro animal que tiene parásitos, el contagio es posible, aunque improbable. Algunos parásitos, como Giardia, causan diarrea, y la mayoría de los perros coprófagos ingieren solo excrementos sólidos. Además, hay un período de retardo antes de que la materia fecal pueda reinfectar a otro animal.

La mayoría de los parásitos necesita huéspedes intermediarios (deben pasar por el cuerpo de otra especie, como las pulgas) antes de reinfectar a otro perro o gato. Por lo tanto, su perro tiene muchas más probabilidades de infectarse con parásitos mediante pulgas, o al comer aves y roedores que a causa de la coprofagia. La mayoría de los parásitos también son específicos de una especie, lo que significa que los perros no pueden infectarse al comer heces de gatos. Los riesgos para la salud de los seres humanos si los lame en el rostro un animal coprófago son mínimos. Para obtener más información, comuníquese con su veterinario.

Pica

La pica puede ser un problema serio porque elementos como calcetines, rocas y cordeles puede dañar gravemente o bloquear los intestinos de un animal. En algunos casos, es necesario retirarlos por vía quirúrgica. Dado que este trastorno puede ser potencialmente mortal, se recomienda consultar tanto al veterinario y como al profesional experto en comportamiento animal para pedir ayuda.

Soluciones sugeridas

  • Haga que los objetos que come su perro tengan un sabor desagradable por medio de algunas de las sustancias que se han mencionado (consulte nuestro folleto “Estímulos aversivos para perros”).
  • Impídale el acceso a esos elementos.
  • Si su perro se enfoca en la comida, tal vez pueda cambiar a una dieta de bajas calorías o alto contenido de fibras para permitirle comer más alimento y con más frecuencia, lo que podría disminuir el comportamiento. Consulte a su veterinario antes de cambiar la dieta de su mascota.
  • Si sospecha que la razón de la pica es la ansiedad o la frustración, debe identificarse la causa de esas sensaciones para poder cambiar la conducta mediante técnicas de modificación de comportamiento. El entrenamiento con clicker, por ejemplo, es una buena técnica para modificar el comportamiento, ya que estimula la mente de su perro y alivia su ansiedad y frustración (consulte nuestro folleto “Entrenamiento de perros con clicker”).
  • A veces, la pica tiene como objetivo llamar la atención. Si ese es el caso, no interactúe con su mascota cuando la atrape mientras ingiere un objeto: no diga su nombre ni le grite “no”; en lugar de eso, intente sobresaltarla con un ruido fuerte. De ser posible, evite que se entere de que el ruido alarmante provino de usted. Una vez que abandone el objeto, felicítela insistentemente. Intente también apartar entre 10 y 15 minutos dos veces al día para pasarlos con su perro a fin de que no necesite recurrir a la pica para lograr su atención.
  • Si realiza esta práctica como juego, mantenga los elementos inapropiados fuera de su alcance y proporciónele una selección de juguetes apropiados (consulte nuestro folleto “Juguetes para perros y cómo utilizarlos”).

Lo que no funciona con la coprofagia y la pica

  • Por lo general, el castigo interactivo (es decir, el que proviene directamente de usted, como regaños verbales) no es eficaz porque su perro puede interpretarlo como atención. Con ese tipo de castigo, muchos animales aprenden a abstenerse del comportamiento cuando el dueño está presente, pero lo siguen haciendo cuando no está.
  • El castigo después del hecho NUNCA es útil. Los animales no entienden que se los castiga por algo que hicieron horas, minutos o incluso segundos antes. Este abordaje no resolverá el problema, y es probable que produzca respuestas de temor o agresividad por parte de su perro.