Los Niños y Los Perros: Información Importante Para Padres

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Vivir con un perro puede ser beneficioso para los niños. Los perros pueden mejorar la autoestima de los niños, enseñarles la responsabilidad y ayudarlos a aprender la empatía. De todos modos, los niños y los perros no siempre comienzan automáticamente con una relación maravillosa. Los padres deben estar dispuestos a enseñarles al perro y al niño los límites de comportamiento aceptables para que sus interacciones sean agradables y seguras.

Cómo elegir un perro

¿Cuál es la mejor edad? Muchas personas tienen la tierna imagen de un cachorro y un niño creciendo juntos. Si tiene un niño pequeño y está pensando en adoptar un cachorro (de menos de un año), hay algunos aspectos que debe considerar.

Como regla general, si su hijo es menor de 6 años, lo mejor es adoptar un perro que tenga más de 2 años. Si bien los cachorros pueden ser muy divertidos, y es emocionante y gratificante ayudarlos a que se conviertan en compañeros maravillosos, su entrenamiento y supervisión requieren bastante más tiempo que con un perro adulto.

¿Cuál es la mejor raza?

¿Quién cuidará al perro?

Es poco realista esperar que un niño, sin importar su edad, tenga la responsabilidad exclusiva de cuidar a un perro. Los perros necesitan elementos básicos como alimento, agua y refugio, pero también necesitan jugar con alguien, ejercitarse y que los entrenen en forma regular. Enseñarle a un perro las reglas básicas de la casa y ayudarlo a que sea un buen compañero es demasiado abrumador para un niño. Aunque los adolescentes responsables pueden estar a la altura de la tarea, quizás no estén dispuestos a pasar tiempo suficiente con el perro, ya que, a esta edad, suele imponerse el deseo de estar con sus amigos. Si adopta un perro “para los niños”, debe estar preparado y dispuesto a ser el cuidador principal del perro.

Comenzar de buena manera

A continuación, le damos algunas directrices para ayudarlo a comenzar bien. Recuerde que los niños nunca deben estar solos con un perro o cachorro sin supervisión de un adulto.

Sostener a un cachorro:

Caricias y demostraciones de afecto:

Por lo general, los niños quieren abrazar a los perros poniendo los brazos alrededor del cuello. Su nuevo perro puede ver esto como un gesto amenazante, en vez de afectuoso, y puede reaccionar con un gruñido, un movimiento brusco o una mordedura. También debe enseñarle a su hijo a acariciar a su perro debajo del mentón en vez de abrazarlo o tocarle la cabeza. Además, debe enseñarle a su hijo a evitar quedarse mirando al perro fijamente o directamente a los ojos.

Dar premios:

Los niños suelen sentir algo de miedo o ansiedad cuando un perro intenta tomar un premio de su mano. Esto hace que quiten la mano a último momento. El perro puede saltar o abalanzarse sobre el niño para obtener el premio, y así tumbar al niño al suelo. Haga que su hijo coloque el premio en la palma de su mano abierta, en lugar de sujetarla con los dedos. Puede colocar su mano bajo la de su hijo para ayudar a orientarlo.

Supervisión del juego:

Los niños juegan con movimientos rápidos y cortados, y tienen voces agudas. Estas acciones son muy estimulantes para el perro. En consecuencia, es posible que responda persiguiendo a su hijo o abalanzándose sobre él. Aliente a su hijo a jugar calmado cerca del nuevo perro hasta que ambos estén cómodos uno con el otro. Su perro también necesita aprender cuáles de sus comportamientos son adecuados y cuáles no. Nuestro folleto, “Comportamiento normal de un cachorro: Mordiscos y juegos bruscos” describe procedimientos para desalentar el juego brusco y estimular el juego adecuado. Sin embargo, la mayoría de los niños menores de 10 años no son capaces de llevar a cabo estos procedimientos, por lo cual es útil enseñarle a su perro la orden de “déjalo” para utilizarla cuando el juego se ponga muy brusco. Tomar una clase de obediencia juntos es una buena forma de enseñarle a su perro a responder a órdenes. Castigar a su perro por un comportamiento inadecuado no ayudará. Si aprende que siempre que está cerca de niños le suceden “cosas malas”, es posible que se ponga a la defensiva en su presencia.

Posesiones:

Si su perro gruñe o intenta morder a su hijo por cualquier motivo, la situación requiere atención DE INMEDIATO. Castigar a su perro probablemente empeore la situación. Consulte nuestro folleto “Cuando la línea de ayuda con problemas de comportamiento no puede ayudar” para encontrar información acerca de dónde obtener más ayuda y orientación con este problema.