Los Niños y Los Perros: Información Importante Para Padres

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Vivir con un perro puede ser beneficioso para los niños. Los perros pueden mejorar la autoestima de los niños, enseñarles la responsabilidad y ayudarlos a aprender la empatía. De todos modos, los niños y los perros no siempre comienzan automáticamente con una relación maravillosa. Los padres deben estar dispuestos a enseñarles al perro y al niño los límites de comportamiento aceptables para que sus interacciones sean agradables y seguras.

Cómo elegir un perro

¿Cuál es la mejor edad? Muchas personas tienen la tierna imagen de un cachorro y un niño creciendo juntos. Si tiene un niño pequeño y está pensando en adoptar un cachorro (de menos de un año), hay algunos aspectos que debe considerar.

  • Tiempo y energía: Los cachorros requieren mucho tiempo, paciencia, entrenamiento y supervisión. También necesitan socializar para volverse perros adultos bien adaptados. Esto significa que hay que llevarlos a lugares y exponerlos a cosas y personas nuevas. Si tiene un niño pequeño que de por sí requiere mucho tiempo y atención, debería preguntarse si tendrá suficiente tiempo para cuidar también a un cachorro.
  • Seguridad: Los cachorros, como son bebés, son criaturas frágiles. Un niño curioso y bien intencionado puede asustar o incluso lastimar a un perro al querer levantarlo o abrazarlo constantemente, o explorar su cuerpo jalándole la cola u las orejas.
  • Juegos bruscos: Los cachorros tienen dientes y unas filosas que pueden involuntariamente lastimar a un niño pequeño. Los cachorros también suelen saltar sobre los niños pequeños y tumbarlos al suelo. Todas las interacciones entre sus niños y su cachorro deben ser supervisados de cerca para minimizar las probabilidades de lesiones.
  • Ventajas de tener un perro adulto: Los perros adultos requieren menos tiempo y atención una vez que se han adaptado a su rutina familiar y de la casa, aun así deberá pasar un tiempo ayudando a su perro con la transición hacia su nuevo hogar. Usted puede estimar mejor lo resistente y tolerante que será un perro adulto con el entusiasmo de un niño, y puede trabajar con su refugio local de animales para adoptar un perro que haya vivido con niños anteriormente.

Como regla general, si su hijo es menor de 6 años, lo mejor es adoptar un perro que tenga más de 2 años. Si bien los cachorros pueden ser muy divertidos, y es emocionante y gratificante ayudarlos a que se conviertan en compañeros maravillosos, su entrenamiento y supervisión requieren bastante más tiempo que con un perro adulto.

¿Cuál es la mejor raza?

  • Tamaño: Es posible que las razas de perros muy pequeñas, como los caniches y los chihuahuas, no sean una buena opción para niños pequeños. Estos perros son frágiles y pueden lastimarse fácilmente cuando están cerca de niños traviesos. También suelen asustarse más fácilmente ante mucha actividad y ruidos. Los perros asustados pueden reaccionar de forma brusca o morder para protegerse. Los perros más grandes o las razas pequeñas más robustas, como los pugs o los beagles, suelen ser más capaces de tolerar la actividad, el ruido y el juego brusco que son parte inevitable de vivir con niños.
  • Tipo de raza: Algunas de las razas deportivas, como los labradores o los golden retrievers, son buenas mascotas para familias con niños. Las razas que han sido seleccionadas para el comportamiento protector, como los chows y los rottweilers, no son generalmente recomendables. A veces, es difícil para este tipo de perros tolerar tranquilamente las múltiples idas y venidas de
    los niños y sus amigos, a quienes pueden percibir como intrusos territoriales. Las razas de pastoreo, como los border collies y los pastores, tienden a “arrear” a los niños, persiguiéndolos y mordisqueando sus talones.
  • Temperamento: Si bien se pueden hacer generalizaciones sobre determinadas razas de perros, es igual de importante considerar el temperamento individual del perro. La personalidad se moldea tanto por las experiencias pasadas como por la genética.

¿Quién cuidará al perro?

Es poco realista esperar que un niño, sin importar su edad, tenga la responsabilidad exclusiva de cuidar a un perro. Los perros necesitan elementos básicos como alimento, agua y refugio, pero también necesitan jugar con alguien, ejercitarse y que los entrenen en forma regular. Enseñarle a un perro las reglas básicas de la casa y ayudarlo a que sea un buen compañero es demasiado abrumador para un niño. Aunque los adolescentes responsables pueden estar a la altura de la tarea, quizás no estén dispuestos a pasar tiempo suficiente con el perro, ya que, a esta edad, suele imponerse el deseo de estar con sus amigos. Si adopta un perro “para los niños”, debe estar preparado y dispuesto a ser el cuidador principal del perro.

Comenzar de buena manera

A continuación, le damos algunas directrices para ayudarlo a comenzar bien. Recuerde que los niños nunca deben estar solos con un perro o cachorro sin supervisión de un adulto.

Sostener a un cachorro:

  • Lo más seguro tanto para su hijo como para el cachorro es que su hijo esté sentado cada vez que desee sostenerlo. Los cachorros se retuercen mucho y pueden caerse fácilmente de los brazos de un niño y lastimarse. Si se lo sostiene de forma insegura, un cachorro puede asustarse y mordisquear o intentar morder.
  • Haga que su hijo le ofrezca al cachorro un juguete para que muerda mientras lo acaricia. Cuando a los cachorros les salen los dientes, suelen morder todo, incluidos manos y brazos, por lo cual tener un juguete a mano para que muerda alejará los dientes del cachorro de su hijo. Un beneficio adicional es que el cachorro asociará estar sentado con su hijo con consecuencias placenteras (obtener un premio).
  • Si el perro es más grande, haga que su hijo se siente en su regazo y deje que el perro se acerque a ambos. De este modo, puede controlar a su hijo y no permitirle que se deje llevar con caricias muy bruscas. Usted también está ahí para enseñarle a su nuevo perro a tratar a su hijo con delicadeza.

Caricias y demostraciones de afecto:

Por lo general, los niños quieren abrazar a los perros poniendo los brazos alrededor del cuello. Su nuevo perro puede ver esto como un gesto amenazante, en vez de afectuoso, y puede reaccionar con un gruñido, un movimiento brusco o una mordedura. También debe enseñarle a su hijo a acariciar a su perro debajo del mentón en vez de abrazarlo o tocarle la cabeza. Además, debe enseñarle a su hijo a evitar quedarse mirando al perro fijamente o directamente a los ojos.

Dar premios:

Los niños suelen sentir algo de miedo o ansiedad cuando un perro intenta tomar un premio de su mano. Esto hace que quiten la mano a último momento. El perro puede saltar o abalanzarse sobre el niño para obtener el premio, y así tumbar al niño al suelo. Haga que su hijo coloque el premio en la palma de su mano abierta, en lugar de sujetarla con los dedos. Puede colocar su mano bajo la de su hijo para ayudar a orientarlo.

Supervisión del juego:

Los niños juegan con movimientos rápidos y cortados, y tienen voces agudas. Estas acciones son muy estimulantes para el perro. En consecuencia, es posible que responda persiguiendo a su hijo o abalanzándose sobre él. Aliente a su hijo a jugar calmado cerca del nuevo perro hasta que ambos estén cómodos uno con el otro. Su perro también necesita aprender cuáles de sus comportamientos son adecuados y cuáles no. Nuestro folleto, “Comportamiento normal de un cachorro: Mordiscos y juegos bruscos” describe procedimientos para desalentar el juego brusco y estimular el juego adecuado. Sin embargo, la mayoría de los niños menores de 10 años no son capaces de llevar a cabo estos procedimientos, por lo cual es útil enseñarle a su perro la orden de “déjalo” para utilizarla cuando el juego se ponga muy brusco. Tomar una clase de obediencia juntos es una buena forma de enseñarle a su perro a responder a órdenes. Castigar a su perro por un comportamiento inadecuado no ayudará. Si aprende que siempre que está cerca de niños le suceden “cosas malas”, es posible que se ponga a la defensiva en su presencia.

Posesiones:

  • Su perro no notará la diferencia entre sus juguetes y los de su hijo hasta que usted le enseñe.
  • Su hijo debe ser responsable de dejar sus juguetes fuera del alcance del perro.
  • Si, y solo si, ve a su perro masticando algo que no debe, interrumpa el comportamiento con un ruido fuerte y, a continuación, ofrézcale un juguete masticable aceptable y felicítelo con entusiasmo cuando tome el juguete con su boca.
  • No le dé a su perro objetos para jugar que puedan causarle confusión, como calcetines viejos, zapatos viejos o juguetes viejos de los niños que se parezcan mucho a los elementos que están fuera de los límites. ¡No puede darse cuenta de la diferencia!
  • Los perros son posesivos con su alimento, sus juguetes y su espacio. Aunque es normal que un perro gruña o intente morder para proteger estos elementos, no es aceptable. Al mismo tiempo, los niños deben aprender a respetar al perro como ser vivo a quien no deben molestar ni lastimar a propósito, y que necesita tiempo para sí mismo.

Si su perro gruñe o intenta morder a su hijo por cualquier motivo, la situación requiere atención DE INMEDIATO. Castigar a su perro probablemente empeore la situación. Consulte nuestro folleto “Cuando la línea de ayuda con problemas de comportamiento no puede ayudar” para encontrar información acerca de dónde obtener más ayuda y orientación con este problema.